viernes, 29 de enero de 2010

Vampiros Emocionales:

Existen seres humanos, como tu y como yo, que insisten en desvanecernos la sonrisa.

Gente a quien alguna vez ayudamos, apoyamos, seguimos o hasta amamos, y que en una mala jugada del destino terminan convirtiendose en nuestros verdugos.

Estan a nuestro lado empeñados en un solo proposito: hacernos sentir mal.

Humillarnos, avergonzarnos, pisotearnos, acabarnos...

Por qué lo permitimos? Que extraño poder les otorgamos para que ejerzan semejante influencia en nuestra autoestima? En qué momento dejamos de ser conscientes del ser tan grandioso que Dios nos creó?

Tal vez las esperanzas de que todo fue un malentendido, un error, no volverà a pasar...
Si, tal vez es eso lo que hace que nos quedemos aguantando una y otra vez los embates de esa marea que tarde o temprano termina empujàndonos al fondo del océano.

Con cuànta zaña puede una persona enfocar su mala vibra hacia otra!: Con premeditación milimétrica, sabiendo colocar exactamente aquellas fichas que te dejaran en jaque... Para con una gran movida final, sonrisa de superioridad en los labios y mirada fría incluída, pronunciar triunfalmente ese jaque mate que sabe que es su gran estocada, directa a la yugular, de su oponente.

Oponente. Eso es lo mas triste: que luego de haber sido amigos, hermanos del alma, compañeros de la vida, amantes y amados, terminan entonces siendo "El oponente", "El Enemigo".

Y desde la posición momentànea (y ojo que digo momentànea, porque la vida continúa) de perdedor, miras su cara y buscas dentro de esos ojos el alma que pensabas conocer y te das cuenta, incrédul@, de que no està. Y con horror compruebas que no, no està vacío ese espacio... Lo ocupa un ser humano diferente, oscuro, lleno de rencor y de un sucio placer por haberte superado. Casi casi puedes jurar que su sonrisa es maligna. Te asusta aquel ser que apenas ayer era tan conocido. Podrias jurar que ves sus colmillos en medio de su sonrisa.

Lo encontraste! Un vampiro emocional. Generalmente bi-polar también.

Contra este ser sólo hay un antídoto: alejarte. Y jamàs, pero jamàs volver a colocarte en una posición en la que te pueda alcanzar.

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