lunes, 23 de mayo de 2011

LA MUJER FUERTE

¡Que papel nos ha tocado desempeñar en estos tiempos! El de la mujer fuerte: la que piensa y siente como hombre...
Unas, esas a quienes realmente admiro, lo hacen por absoluta convicción. Otras, entre las que me incluyo, lo hacemos porque no nos ha quedado otra opción.

Parecemos muy seguras, auto-suficientes, inquebrantables, impenetrables... Ay si supieran! Si supieran que sólo basta una pequeña grieta en esa capa tan dura para hacernos tambalear... Si supieran que también amamos y necesitamos sentirnos amadas... Si supieran que detrás de toda esa farsa se esconde una mujer. Un ser lleno de inseguridades, ansiosa por unas manos que la guíen y le digan: sígueme, dejame todo a mi.

Y es muy difícil, señores... Mucho! Porque ante mujeres así, los hombres siempre estaran a la defensiva... Es culpa nuestra, lo asumo. Pero que difícil es darnos cuenta de que ante tanta dureza, ante tanta aparente carencia de necesidad de dulzura, ante esa apertura a los temas sexuales (y ojo que dije a los temas sexuales, no a la promiscuidad; que ya ese es otro tema) nos temen... Hemos querido ser tan "cool" que terminamos siendo exactamente lo que buscábamos: otro de los chicos... Esa buena amiga "loca" y "comprensiva" que los apoyará en cualquier "vagabundería", que le guardarà los secretos...

Noches inolvidables; malo, regular o buen sexo; tragos en camaradería... Y de los sentimientos qué? Nahhhh! Si nosotras preferimos ni tocar el tema. Nosotras no necesitamos esas pendejadas que nos complican, nos atan, nos apendejan y nos dejan con tremendo par de cuernos que nos impiden ponernos nuestros mejores moños... Ajá, si, claro... TODO el mundo nos cree el discurso, hasta nosotras por momentos nos creemos las mas independientes.

Peeeeeeero... Llega ese día en que sales con ese hombre capaz de ponerte nerviosa... Ese hombre que no estaba en tus planes, por supuesto y que por supuesto que no te cree una sola palabra cuando, con todo el miedo del mundo, empiezas a bajar la guardia y a dejar salir a la verdadera mujer que esta dentro.

Y se va quedando rezagada la cabrona, mirandote aterrada desde su universo paralelo. Y la ignoras. La ignoras con premeditación y alevosía porque crees estar segura de que es ella quien tiene la razón.

Y tanteas el terreno... A veces esa necesidad de afecto es tan imperiosa, que no te tiras, te "jondeas"... Y solo queda esperar lo "mejor"... Aunque al final te des cuenta, cabrona, que deberás comenzar de nuevo agregando un punto mas a la lista de fracasos que guardas en las gavetas... Junto a su recuerdo.

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